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Hospital de Heredia rehabilita a cardiópatas
Diego Alonso Coto Ramírez | 10 de abril, 2008 | Regresar
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Hacer ejercicio y modificar los hábitos alimenticios, forman parte de los elementos del programa de rehabilitación cardíaca del Hospital San Vicente de Paul de Heredia. |
Un centenar de pacientes con enfermedades coronarias son rehabilitadas por un programa de servicio que realiza el Hospital San Vicente de Paul, en Heredia; plan que pretende modificar el estilo de vida e implementar nuevos cambios alimentarios en quienes asisten al programa.
El Dr. Jorge Fonseca Renault, director del centro médico, comentó que este hospital ha sido el primero en el país en tener un programa como estos, donde han podido rehabilitar a miles de personas en los últimos veinte años, tiempo que tiene el programa de ser implementado.
"Se busca que las personas cambien su alimentación, su estilo de vida. En el programa ellos tiene soporte psicológico y se ayuda en la socialización de los pacientes", agregó.
En este plan asisten actualmente. 140 personas divididas en cinco grupos, cuyos únicos requisitos son una referencia médica y el seguimiento del mismo.
Fonseca se mostró satisfecho por los resultados obtenidos con este servicio que brinda el hospital, porque actualmente las enfermedades coronarias son la principal causa de muerte en el país, y alrededor de 5.000 costarricenses fallecieron en el 2007 por estos males.
Manos a la obra
El programa consta de cuatro etapas. La primera tiene que ver con el momento de intervención de la enfermedad, es decir, que es cuando al paciente se le presenta la actividad cardiaca y es atendido en el hospital, que en promedio dura una semana, en los casos donde no hay complicaciones.
Luego, terminado el proceso hospitalario, viene la segunda etapa, donde el paciente debe iniciar una rutina de ejercicios en un equipo remoto en el hospital. Esta etapa dura aproximadamente tres meses, en los cuales el paciente debe de ejercitarse tres veces a la semana.
Terminada esta etapa, y con un poco de mayor resistencia, deben seguir a la tercera, en la que se debe hacer ejercicios dos veces a la semana por al menos dos meses, donde serán monitoreados para observar los avances.
No obstante, para Fonseca la etapa más importante es la cuarta, en la que el paciente dado de alta debe continuar los ejercicios en su comunidad, con grupos hechos de los mismos pacientes que se han estado rehabilitándose. En esta etapa debe hacerse todos los días por el resto de la vida, ya que es en el momento en que el rehabilitado consigue superar la enfermedad.
