Vacunas para la vida | 12 setiembre, 2007 | Regresar
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El personal de salud de la CCSS las utiliza diariamente en la prevención y combate de enfermedades pero, ¿qué tanto sabe usted de las vacunas y de su origen? He aquí una breve historia.
La palabra vacuna se deriva del latín vacca y fue usado por primera vez por el inglés Edward Jenner (1749-1823).
Tras extensos estudios sobre la cow-pox (viruela de las vacas), el 14 de mayo de 1796 extrajo virus purulento de una granjera contaminada y lo inoculó en el brazo de James Phipps, quien, al cabo de varios días, presentó en la vacunación una pústula que se curó por sí sola. Posteriormente, demostró que el joven no era afectado por la enfermedad.
Años después, este hecho llevó al emperador Napoleón a ordenar la vacunación del ejército francés en 1809.
Luis Pasteur estudió los trabajos de Jenner y comenzó a inyectar microorganismos debilitados en animales. Descubrió una vacuna para el cólera de las aves y el ántrax del ganado.
En 1881, comenzó sus experimentos contra la rabia, enfermedad viral mortal que transmitían los animales (especialmente perros y gatos), al hombre a través de heridas por mordeduras.
Hacía sus experimentos en animales pero, el día que recibió al joven Joseph Meister con una mordedura de un perro rabioso, no tuvo más alternativa que aplicar su suero en un ser humano. La vacuna tuvo éxito.
Después de este hecho, se fundó en París el Instituto Pasteur. Meister trabajó posteriormente con Pasteur en su laboratorio y su trabajo fue seguido por muchos investigadores quienes desarrollaron vacunas para otros padecimientos.
El Instituto Pasteur sigue siendo hoy en día un lugar de constante investigación contra las enfermedades.
