Carta de un perro guía | 17 octubre, 2007 | Regresar
![]() |
Tanto la Ley 7600 de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad como normativa institucional, respaldan el libre acceso de perros guía con sus dueños no videntes, en los hospitales y oficinas administrativas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Ante esta realidad, ¿sabe usted cómo responder ante la presencia de un perro guía? Quizá la respuesta de unos 30 perros lazarillos, entrenados en Estados Unidos, sea algo como esto:
¡Hola!
Soy un Perro Guía y quiero contarte cómo debes actuar cuando te encuentres conmigo en compañía de mi amo ciego.
Yo, como Perro Guía, soy un perro de trabajo. No constituyo una mascota, no soy un perro de exhibición. Mi comportamiento y trato es totalmente diferente y debo ser respetado en mi función de guía y fiel compañero de mi amo ciego.
Por favor, no me toques o acaricies cuando me encuentre trabajando, es decir, mientras ande con arnés. Esto significa distraerme de mi misión. Lo más adecuado es ignorarme: así efectuaré un trabajo perfecto.
No sientas temor hacia un Perro Guía como yo: nunca te haré daño. Si tienes un perro, por favor contrólalo, evitando que pueda producir un accidente cuando pasa junto a mí en compañía de mi amo ciego.
No me ofrezcas golosinas o alimentos: mi dueño ciego se encarga con esmero de mi alimentación de manera responsable y con cariño. Estoy bien alimentado y tengo un horario predefinido para ir a comer.
Cuando te dirijas a una persona ciega que se acompaña por un simpático Perro Guía como yo, háblale directamente a la persona y no a mí.
Si un ciego con Perro Guía se encuentra en necesidad de ayuda, lo solicitará. Acércate por el lado derecho, de modo que yo quede a la izquierda. Pregunta si necesita asistencia: si acepta, me ordenará que te siga o te pedirá que le ofrezcas tu codo izquierdo. Él o ella lo cogerá y me hará una señal para indicarme que estoy temporalmente fuera de trabajo.
Si un ciego con Perro Guía pregunta direcciones, dale indicaciones claras del sentido en que debe girar o seguir para ubicar el lugar al cual se dirige.
No corras o tomes el brazo de una persona ciega en mi compañía sin antes hablarle. Nunca toques o cojas mi arnés, solo es útil para mi amo ciego, a quien acompaño.
Los Perros Guía tenemos lugares y horarios predeterminados para evacuar nuestros esfínteres.
Yo, como Perro Guía, estoy habituado a viajar en todo medio de transporte echado a los pies de mi amo ciego sin causar molestias a los pasajeros, trátese de viajes dentro o fuera de la ciudad o fuera del país.
Yo, en virtud de mi riguroso entrenamiento, estoy habituado y capacitado junto a mi amo para acceder y permanecer en todo tipo de establecimientos, tanto de salud como comerciales, restaurantes u otros locales: supermercados, cafeterías, cines, teatros, centros de estudio o trabajo, etc., sin causar alteración al normal funcionamiento de los mismos ni molestias al personal o al público.
En el lugar de trabajo, un usuario de Perro Guía se encuentra capacitado para ejercer sus funciones conmigo a su lado. En ningún momento, un Perro Guía deberá vagar a su capricho por el recinto, acorde con el entrenamiento recibido.
Los Perros Guía tenemos derecho a libre acceso, igual que nuestros amos, a todos los lugares públicos.
Por favor, colabora en la difusión de este mensaje para que todos estén enterados de mi función.
Los ojos del ciego son su Perro Guía, o sea, YO.
