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El reflejo | Regresar

niño sentado

Se dice que hace tiempo, en un pequeño pueblo, había una casa abandonada.

Un día, buscando refugiarse del sol, un perrito callejero logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera y al terminar de subirlas, se topó con una puerta semiabierta. Lentamente se adentró en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta de que dentro de ese cuarto había mil perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito se sintió amenazado, ya que creía que lo miraban de manera agresiva. Luego empezó a gruñir y, naturalmente, vio cómo los mil perritos le gruñían a él.

Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron también. Cuando este perrito salió de allí pensó: ¡Qué lugar tan horrible es éste! ¡Nunca más volveré a entrar aquí!

Tiempo después, otro perrito callejero entró en el mismo lugar, pero a diferencia del primero, al ver a los otros mil perritos comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo. Luego sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto, se quedó pensando para sí: ¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir muchas veces a visitarlo!

En la portada de aquella casa había un viejo letrero que decía: “La casa de los mil espejos”.

Bachan Singh

Sonríe siempre, cuesta poco y produce mucho

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