La luz | Regresar
Hace cientos de años, había un hombre de una ciudad de Oriente. Un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y entonces lo reconoce, se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo, entonces le dice: ¿Qué haces tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...
Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
¡No sabes que alumbrando a otros, también me beneficio yo pues evito que me lastimen los que no puedan verme en la oscuridad!
Cada quien puede alumbrar el camino para sí mismo y para que sea visto por otros aunque uno aparentemente no lo necesite.
Bachan Singh
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