Soldados de la salud y la seguridad social
En Costa Rica no hay ejército es cierto, pero nosotros compañeros, somos orgullosamente soldados de la salud.
En días pasados leí un artículo que se refería a la baja tasa de mortalidad de esta pandemia por influenza en comparación con otras, se hablaba de una mortalidad por ejemplo en Inglaterra del 0.026%. Muy bajo en relación con pandemias en el siglo pasado. Se atribuía esto al avance de los conocimientos científicos y medicamentos nuevos
Yo en cambio quiero enfatizar en el uso mejor y racional de la medicina preventiva; en una certera estrategia a nivel mundial por la OMS de contención muy bien realizada y principalmente a los soldados de la salud.
Los soldados de la salud son: los ATAP, enfermeros, médicos de EBAIS de Áreas de salud que; ante los primeros casos de Influenza se tiraron a las calles a realizar cercos epidemiológicos, a realizar aislamientos domiciliares, a tomar muestras respiratorias en la calle y dar tratamientos a contactos. (En algún momento no lo entendí, como muchos) pero esta estrategia permitió dar tiempo al menos en nuestro país de preparar los hospitales y el equipo necesario para atender los casos graves que llegarían.
Recuerdo haber visto amédicos, epidemiólogos, enfermeras, recorriendo las calles, preguntando acerca de casos, caminando, caminando… Son soldados de la salud, carne de cañón diría alguien.
En los hospitales también muchos soldados hicieron su labor, enfermeros, secretarias, oficiales de seguridad, misceláneos, médicos, microbiólogos. En las unidades de cuidados intensivo; los internistas, intensivistas y emergenciólogos (lo que podríamos llamar coroneles en esta lucha por la salud) alistaban la artillería mayor: ventiladores, antibióticos, antivirales, tecnología de punta. Y se alistaban a pasar horas de duras guardias.
Con respecto a los generales, recuerdo al director de mi Hospital tomando su puesto en el centro de Control de mando de la Pandemia, un domingo mientras cumplía años y a la Subdirectora viniendo todos los fines de semana apoyando al E RR del Hospital, ni que decir de los epidemiólogos que se entregaron a esta lucha resistiendo como robles la fuerza de una tormenta e intentando sostenerse aun más de lo que la fuerza humana es capaz.
Si, un ejército, un ejército de soldados de la salud y este traspasa fronteras. Es un ejército mundial. Recuerdo las duras críticas de los medios de comunicación que dolían tanto a los soldados de la salud que estaban esforzándose. Los medios nunca lograron comprender que una estrategia de tal envergadura no se había realizado, al menos en nuestro país anteriormente y que habría errores.
Pero los resultados avalan que la lucha fue un éxito. Que el mundo venció en esta primera batalla del siglo XXI de una pandemia y que no fue solo por tecnología de punta ni por el último antiviral descubierto, fue por los soldados de la salud.
A pesar que la letalidad de este virus fue baja, los resultados hubiesen podido ser funestos ante la gran morbilidad mundial. Y viéndolo desde otro punto de vista fue una preparación. Ante una eventual pandemia de mayor virulencia o letalidad, estamos preparados. No sabíamos de este nuevo virus cuando nos enfrentamos a él, muchos tenían un justo miedo. Pero la diferencia de un valiente no es que no tenga miedo, es que ante el miedo no se amedrenta y no huye.
Los soldados de la salud ante esta u otra pandemia, demostraremos que sabemos dar la cara, que somos valientes y que amamos nuestro oficio, que somos capaces de arriesgar la vida por un paciente y que lo haremos. Aquellos que escondieron la cabeza como como avestruces y que solo pudieron criticar, el destino les cobrara la moneda.
Los que al menos hicimos lo que pudimos, nos tenemos que sentir satisfechos, aunque ahora sobren las críticas Y se busquen nuestros defectos y errores.
De mi parte desde mi trinchera de médico de emergencias, me siento satisfecha y orgullosa de pertenecer a la Seguridad Social y más aún de ser un auténtico: soldado de la salud.